En torno a los celebrities DJ

Alexandra Richards es una de esas intrusas en el mundo de los djs.

Alexandra Richards es una de esas intrusas en el mundo de los djs.

Existe un grave problema en el mundo de los DJ s y es que desde un tiempo a la fecha cualquier hijo de alguna celebridad de la farándula le da por nombrarse DJ y sin la preparación necesaria se lanza a los ruedos presentándose en los centros nocturnos más prestigiosos cobrando sumas estratosféricas de dinero por un par de horas de música grabada en su consola portátil. ¿Puede decirse sensatamente que eso es ser un buen DJ? Antes de responder o no intentemos profundizar en esta situación en lo que sigue.

Un típico caso

Alexandra Richards es hija del legendario guitarrista de The Rolling Stones, Keith Richards. Esta joven asegura que es modelo, pero lo cierto es que la mayor parte de sus ingresos los obtiene presentándose como DJ. Los locales de Nueva York le pagan cerca de 7.ooo euros por cada sesión de música. Podría pensarse que para tener tamaños ingresos estamos ante un prodigio de las consolas, pero lo cierto es que no es así, y la razón por la cual Alexandra recibe tan buenas oportunidades es por ser hija de un músico tan famoso.

La verdad es que resulta dudoso que la vasta experiencia de Keith Richards haya podido ser transmitida a Alexandra al nivel suficiente como para poder aventurarse como una eficiente DJ. Sin embargo, el apellido ilustre atrae público, y eso lo saben los dueños de locales nocturnos. Esa es la triste realidad.

Falsos DJs

Alexandra pertenece al grupo de los celebrities DJ, que no cuentan con la experiencia ni los estudios necesarios para poder desempeñarse como DJ, y que no pichan nada, sino que todo lo manejan grabado en sus iPod de lujo. Lo lamentable es que le quitan fuentes de trabajo a los DJ auténticos, los que sí han batallado durante mucho tiempo para ganarse una reputación mínima que les abra las oportunidades suficientes para practicar su arte y ganarse la vida con ello. El asunto se ha generalizado alarmantemente, por ejemplo, el actual protegido de Madonna, el joven Jesús Luz se presenta solicitando hasta 6.700 euros por poner treinta minutos de música house de su portátil.

El caso es más serio de lo que parece: si todo mundo puede ponerse a pinchar, ¿cuál es el caso de que existan especialistas en el asunto? Ni esta ni ninguna de las interrogantes efectuadas aquí tiene una respuesta sencilla. Los únicos que pueden darle una son los aficionados a la música electrónica que asisten a esos locales nocturnos, ellos pueden decidirlo todo reconociendo la labor y el esfuerzo de quien realmente lo merece.

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