Música e informática: un vistazo al futuro

Música e informática van cada vez más de la mano

Música e informática van cada vez más de la mano

La música analógica y música digital han estado vinculadas prácticamente desde la década de los sesenta. En la actualidad estas nociones se manejan como equivalentes. La razón de todo ello estriba en que la accesibilidad de los equipos de cómputo hace que toda la música cultivada hoy en día se produzca a través de medios digitales.

Estilos variados

Existe una larga lista de creadores musicales que escriben composiciones electrónicas, y lo llevan a cabo orientados a una enorme gama de estilos. Algunos se decantan por una exploración de la esencia sonora de la naturaleza, por medio de herramientas digitales. Exponente destacado de esta vertiente es el francés Luc Ferrari, quien sus piezas agrupadas en el album Presque Rien nº 1-3, gracias a un trabajo de grabación personal en ambientes marinos o campestres logró elevar las cotas de profundidad de la armonía digitalizada.

Algunos proyectos igual de atractivos como los del inglés Denis Smalley o los del músico argentino Horacio Vaggione, sin dejar la música concreta, ahondan en lo electrónico por medio de labores de edición exhaustivas, que pulen sus grabaciones al máximo.

Visión del futuro

Precisamente en esta línea de los procesos extremos de edición digitalizada, parece abrirse una ventana hacia el porvenir. El canadiense Robert Normandeau, por ejemplo, es uno de los creativos que prefieren el tratamiento de los sonidos obtenidos por grabación, en la perspectiva de objetos audibles abstractos. Esta técnica de arte se le conoce como acusmática. En su composición titulada Spleen (1993) la música es tan importante como el medio que se utiliza para percibirla, de allí que para escucharla a plenitud, esta obra ser emitida a través de cierto número y colocación de altavoces.

La música electrónica ha sabido adaptarse a los tiempos y tecnologías para producir obras multivariadas y de enorme trascendencia. La emergencia de la internet proporciona un medio para que los compositores de todo el mundo interactúen intercambiando programas especializados para generar ciertos sonidos y poderlos utilizar para sus creaciones. Es factible que la noción de “música electrónica” como tal se difumine en poco tiempo, y toda la creación sonora quede adscrita al termino de “música” en general. Una bella manera de retornar, en lo absolutamente diferente, a la belleza que nunca cambia y perdura siempre.

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